Como en muchas de sus extraordinarias funciones, el dramaturgo inglés Martin McDonagh nos habla en “El hombre almohada”, la que quizá sea su obra maestra, de cosas que no son fáciles de escuchar y nos muestra situaciones que no son fáciles de contemplar. El mundo para McDonagh es un lugar hostil en el que pocas cosas nos ayudan a escapar del horror. Una de ellas es, sin duda, el arte y, más concretamente, la literatura. Lo es para Martin McDonagh y lo es para Katurian, la escritora de cuentos protagonista de esta maravillosa función, quien se encontrará frente a un dilema con el que muchos artistas se enfrentan hoy en día: ¿hasta qué punto es un creador responsable de la percepción que tienen los espectadores de sus obras?
Katurian escribe cuentos, cuentos macabros, pequeñas piezas que nos hablan de infancias destruidas por la violencia, de un mundo que una vez fue un lugar casi perfecto, pero en el que, en un momento determinado, todo se torció. Sus cuentos son brutales, terribles, pero, al mismo tiempo, están llenos de poesía, incluso de una extraña y particular belleza, tal y como defiende Katurian, y seguramente también McDonagh, que es el mundo en el que vivimos. “No hay finales felices en la vida real”, dice McDonagh en boca de su protagonista. La vida de Katurian es como la de los personajes de sus relatos: una infancia feliz destruida por unos adultos macabros. Y su obra es un reflejo de esa infancia. Pero, ¿no lo son acaso las obras de todos los artistas del mundo?
Aunque nadie parece valorar sus cuentos, ella está convencida de que pasarán a la posteridad. Y eso es lo único que le importa de verdad. Katurian es capaz de sacrificar su propia vida porque entiende que su existencia únicamente habrá tenido sentido si deja algo detrás de ella, aunque sólo sea esas breves historias habitadas por personajes que han sufrido abusos, maltratos y castigos injustos y crueles. McDonagh parece que nos quiere decir, apoyándose siempre en su particularísimo humor negro, que la vida de un artista sólo tiene sentido si su obra perdura. Bueno, está claro que después de haber escrito está función absolutamente genial, para mí uno de los mejores textos de este siglo, Martin McDonagh puede estar muy tranquilo: su obra nunca va a ser olvidada. Espero que ustedes tampoco la olviden.
David Serrano
El hombre almohada se presentó por primera vez el 13 de noviembre de 2003, en el National Theatre en Cottesloe, Londres, dirigida por John Crowley. Posteriormente, el espectáculo se Llevó a Broadway, producida Por el National Theatre, Robert Boyett Theatricals LLC y RMJF Inc. El estreno tuvo lugar, el 10 de abril de 2005, en el Booth Theatre de Nueva York.
Martin McDonagh
Katurian: Belén Cuesta
Michal: Ricardo Gómez
Ariel: Juan Codina
Tupolski: Manuela Paso
David Serrano
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