UN DELICADO EQUILIBRIO

de EDWARD ALBEE

Si lo que se espera de los integrantes de una familia es que se muestren dichosos de perdurar, de perpetuar el hogar, de ser testigos de la vida de los seres amados y, en definitiva, de estar juntos, se convierte, en cambio, en el más minucioso de los infiernos. “Un delicado equilibrio” presenta el compartir cotidiano como un castigo en el que el ribete más perverso consiste en que el otro sea exactamente como es, sin el menor disimulo e incluso, al contrario, con una sinceridad exacerbada, obstinada, temeraria.

Agnes, Claire, Tobias y Julia producen en el espectador sentimientos violentamente contrastados: ternura, repulsión, compasión, indignación, simpatía. E incluso entre ellos la tensión del vínculo prestablecido va cediendo por momentos mediante variantes inesperadas. No parecen personas sino dolores, heridas que no cierran.

Pero es la llegada de Harry y Edna lo que moviliza las aguas de fondo, lo que remueve el “sedimento en el vaso”, como sugiere Claire. A esta entrada, descaradamente “teatral”, de los amigos de toda una vida, viene adosado un subtítulo directo: el Miedo. Es eso lo que los trae, es eso lo que sus presencias invasoras presentan como tarjeta de visita el día de su llegada, pero también mañana, y también a lo largo de un evidente “para siempre”.

Pasados más de cincuenta años de su creación podría decirse que “Un delicado equilibrio” alude a lo que aluden otras obras de su ámbito y género e, incluso, de su autor: la crisis del mundo social occidental, americano si se quiere, pero sobre todo: el fin de la “seguridad” como una sensación aprehensible; vamos construyendo signos y formas que nos refuerzan la ilusión de lo seguro, lo concreto y lo confiable, mientras esa misma realidad que creamos se va desmoronando frente a nuestros propios ojos; el tiempo se escapa como arena entre los dedos, la vejez avanza implacable, las culpas se yerguen victoriosas.

La realidad del mundo de hoy día no podría ser más ajustada al trasfondo de inquietud que presenta “Un delicado equilibrio”. Todo lo que podría ser una garantía de estabilidad ya no lo es; todo lo que se ha construido ve temblar sus cimientos. Pero: ¿qué significan ese miedo y esa imposibilidad de dejarlo ir? ¿Qué cometido ha venido a cumplir en nuestras existencias? Si, en sus líneas finales, Agnes propone iniciar el nuevo día como cuando la partida ha finalizado y queremos empezar de nuevo, ¿qué nos ha enseñado el paso de ese terror existencial e ineludible?

Nelson Valente

REPARTO

Agnes: Alicia Borrachero
Tobias: Ben Temple
Claire: Manuela Velasco
Edna: Cristina de Inza
Harry: Joan Bentallé
Julia: Anna Moliner

Ficha Artística y Técnica

  • Dirección: Nelson Valente
  • Traducción: Ben Temple y Alicia Borrachero
  • Iluminación: Ion Anibal López (AAI)
  • Vestuario y Escenografía: Lua Quiroga Paúl (AAPEE)
  • Espacio Sonoro: Gaby Goldman
  • Ayudante de Dirección: David Blanco
  • Comunicación: Ángel Galán
  • Fotografía y Diseño gráfico: Javier Naval
  • Jefe de Producción: Carlos Montalvo
  • Producción Ejecutiva: Olvido Orovio
  • Dirección de Producción: Ana Jelin
  • Gerente/Regidora: Sagrario Sánchez
  • Equipo Técnico: La Cía de la Luz
  • Construcción de Escenografía: Mambo Decorados / Sfumato Pintura Escénic
  • Transporte: Taicher

AGRADECIMIENTOS

Estudio Juan Codina, Teatro Palacio Valdés de Avilés y Teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de Madrid

Lola Graiño • Olvido Orovio

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